En los últimos meses me he convertido en un devoto de Pomodoro, una técnica de administración del tiempo muy sencilla que consiste en dividir el trabajo a realizar en ciclos de 25 minutos de duración (durante los que no debe haber interrupciones de ningún tipo: e-mail, teléfonos, etc.) seguidos de otros cinco minutos de descanso. La clave consiste en preparar una lista de las tareas que se quieren realizar durante el día, establecer sus prioridades, estimar la cantidad de pomodoros necesarios (25 + 5 minutos) para completar cada una de ellas y ejecutarlas midiendo cuidadosamente el tiempo con un cronómetro o un reloj. Cada vez que se cumpla un periodo de 25 minutos, debemos interrumpir la tarea y tomarnos un breve descanso; después de cuatro pomodoros podremos hacer una pausa más larga, de entre 15 y 30 minutos. Si durante una sesión de 25 minutos nos viniera a la mente la necesidad de enviar un e-mail, llamar por teléfono o hacer cualquier otro tipo de actividad, la registraremos en una lista de tareas pendientes cuya atención deberemos postergar para otro momento (usando este mismo esquema, por supuesto)
Si bien no es necesario emplear ninguna tecnología sofisticada (en principio, alcanzaría con papel, lápiz y un timer como los que se usan en la cocina), con el correr de los años han ido apareciendo en el mercado diversas aplicaciones que implementan algunos o todos los aspectos de esta técnica. Tuve oportunidad de probar algunas de ellas (con las que no tengo ningún tipo de vínculo comercial o personal), y hasta el momento la que más me ha gustado es TeamViz. Hay una versión lite que permite armar listas de tareas, estimar la cantidad de pomodoros y, por supuesto, activarlas y medir el tiempo transcurrido (incluyendo el correspondiente timbre de rigor para que interrumpamos la tarea o el recreo). Incluye, además, algunos reportes básicos para entender un poco más cuál es nuestra performance, qué tan buenos somos estimando, etc. Por supuesto, una breve búsqueda en la web nos permitirá descubrir muchas otras herramientas similares, desde simples cronómetros con alarma hasta las más sofisiticadas que combinan esta técnica con la gestión de proyectos y el llenado de timesheets.
Resumiendo: si al final del día sienten que perdieron el foco e hicieron la mitad de lo que tenían pensado, probablemente Pomodoro sea lo que están necesitando.
Y antes de que me lo pregunten, se los digo yo: sí, usé Pomodoro para escribir esto.
Mejores prácticas y procesos de gestión y gobierno, desarrollo de soluciones y diseño y provisión de servicios.
miércoles, 13 de agosto de 2014
martes, 5 de febrero de 2013
CMU crea el CMMI Institute
La Carnegie Mellon University, cuna del SEI (Software Engineering Institute), anunció el mes pasado la creación del CMMI Institute (www.cmmiinstitute.org).
Esta nueva organización, controlada por Carnegie Innovations, la empresa de la universidad dedicada a la comercialización de innovaciones con base tecnológica, tendrá a su cargo la prestación de todos los servicios relacionados con CMMI (Capability Maturity Model Integration): entrenamiento, certificaciones, evaluaciones, etc. También será responsable del desarrollo de nuevas versiones del modelo.
De esta manera, el SEI se desprende oficialmente de CMMI.
Una movida interesante, que creo ha sorprendido a más de uno.
El anuncio del SEI puede leerse aquí.
Esta nueva organización, controlada por Carnegie Innovations, la empresa de la universidad dedicada a la comercialización de innovaciones con base tecnológica, tendrá a su cargo la prestación de todos los servicios relacionados con CMMI (Capability Maturity Model Integration): entrenamiento, certificaciones, evaluaciones, etc. También será responsable del desarrollo de nuevas versiones del modelo.
De esta manera, el SEI se desprende oficialmente de CMMI.
Una movida interesante, que creo ha sorprendido a más de uno.
El anuncio del SEI puede leerse aquí.
lunes, 21 de noviembre de 2011
Esperando resultados diferentes haciendo lo mismo
-¿Cómo les fue con la encuesta? ¿Pudieron acceder al link?
-Sí, anduvo bien. Pero hubo mucho “ruido”.
-¿Por qué?
-El instructivo estaba en inglés.
-(Breve pausa) Bueno, por lo menos había un instructivo…
-La encuesta también estaba en inglés.
-(Breve pausa) Bueno, qué le vamos a hacer. La empresa es global y el inglés es la lingua franca del mundo de los negocios…
-Sí, es cierto. Pero tengo gente complicada en mi grupo. Arrancan diciéndote que no saben inglés, que cuando ingresaron a la empresa nadie les dijo que tenían que manejar otro idioma, y terminan con que los sueldos son bajos.
-(Breve pausa) Bueno, la compañía se vendió a un grupo extranjero hace más de 10 años…
-Sí, pero muchos todavía creen que están en esa época…
-La mayoría de la gente de tu grupo es de antes de esa época…Y te aseguro que los comentarios en ese tiempo eran más o menos los mismos.
-(Suspiro de resignación) Es complicado ser jefe…
-Sí, seguro. Pero también es complicado estar en los zapatos de esa gente.
-¿Qué querés decir?
-Que debe ser difícil estar quejándose todo el tiempo desde hace décadas y no querer o no poder hacer nada al respecto.
-Sí, no debe ser fácil. Pero a la compañía también le conviene. Tiene empleados que se quejan de los sueldos, del café, de las oficinas y de otras cosas y que, sin embargo, prefieren quedarse y no ir a trabajar a otro lado.
-Son las leyes del mercado…Buenas o malas, son así.
-(Breva pausa) Lo que pasa es que para muchos es la postura más fácil. No tomo ninguna decisión y delego todo a los demás. Es un círculo vicioso: estoy mal, lo que me pasa no es mi responsabilidad, no hago nada para cambiar, estoy mal, etc.
-Cambiar cuesta…
-¡Por supuesto! El problema es cuando te quejás y no hacés nada. Un poco de catarsis está bien, pero en algún momento hay que cortarla y empezar a hacer algo. Aunque sea para preservar la salud mental…
-Sí, totalmente de acuerdo. Hay algunas variables que uno puede controlar y otras que no. Quejarse durante quince años de no saber nada de inglés básico y no hacer nada al respecto es un buen ejemplo de no hacerse cargo. La carrera depende de uno, no de los demás.
-(Breve pausa y sonrisa) Me recordás un dicho…”No son lo mismo 10 años de experiencia que un año repetido 10 veces”
-Sí, anduvo bien. Pero hubo mucho “ruido”.
-¿Por qué?
-El instructivo estaba en inglés.
-(Breve pausa) Bueno, por lo menos había un instructivo…
-La encuesta también estaba en inglés.
-(Breve pausa) Bueno, qué le vamos a hacer. La empresa es global y el inglés es la lingua franca del mundo de los negocios…
-Sí, es cierto. Pero tengo gente complicada en mi grupo. Arrancan diciéndote que no saben inglés, que cuando ingresaron a la empresa nadie les dijo que tenían que manejar otro idioma, y terminan con que los sueldos son bajos.
-(Breve pausa) Bueno, la compañía se vendió a un grupo extranjero hace más de 10 años…
-Sí, pero muchos todavía creen que están en esa época…
-La mayoría de la gente de tu grupo es de antes de esa época…Y te aseguro que los comentarios en ese tiempo eran más o menos los mismos.
-(Suspiro de resignación) Es complicado ser jefe…
-Sí, seguro. Pero también es complicado estar en los zapatos de esa gente.
-¿Qué querés decir?
-Que debe ser difícil estar quejándose todo el tiempo desde hace décadas y no querer o no poder hacer nada al respecto.
-Sí, no debe ser fácil. Pero a la compañía también le conviene. Tiene empleados que se quejan de los sueldos, del café, de las oficinas y de otras cosas y que, sin embargo, prefieren quedarse y no ir a trabajar a otro lado.
-Son las leyes del mercado…Buenas o malas, son así.
-(Breva pausa) Lo que pasa es que para muchos es la postura más fácil. No tomo ninguna decisión y delego todo a los demás. Es un círculo vicioso: estoy mal, lo que me pasa no es mi responsabilidad, no hago nada para cambiar, estoy mal, etc.
-Cambiar cuesta…
-¡Por supuesto! El problema es cuando te quejás y no hacés nada. Un poco de catarsis está bien, pero en algún momento hay que cortarla y empezar a hacer algo. Aunque sea para preservar la salud mental…
-Sí, totalmente de acuerdo. Hay algunas variables que uno puede controlar y otras que no. Quejarse durante quince años de no saber nada de inglés básico y no hacer nada al respecto es un buen ejemplo de no hacerse cargo. La carrera depende de uno, no de los demás.
-(Breve pausa y sonrisa) Me recordás un dicho…”No son lo mismo 10 años de experiencia que un año repetido 10 veces”
martes, 14 de junio de 2011
Comportamiento subversivo en proyectos de software
Estoy seguro de que la mayoría hemos sido testigos de lo que Johann Rost y Robert L. Glass llaman comportamiento subversivo, un término acuñado por los autores para describir conductas de individuos o grupos que deliberadamente apuntan a un sólo objetivo: conseguir que el proyecto fracase.
Luego de escribir varios artículos aparecidos en la prensa especializada a lo largo de los últimos años, Rost y Glass presentaron a principios de 2011 su libro The Dark Side of Software Engineering (Wiley), en donde analizan distintos aspectos de este problema.
Aquí va el link al capítulo 1: Subversion.
¡Qué lo disfruten!
Luego de escribir varios artículos aparecidos en la prensa especializada a lo largo de los últimos años, Rost y Glass presentaron a principios de 2011 su libro The Dark Side of Software Engineering (Wiley), en donde analizan distintos aspectos de este problema.
Aquí va el link al capítulo 1: Subversion.
¡Qué lo disfruten!
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